Lo que el Perú necesita

El dia de hoy 18 de agosto un peruano ha dejado de estar entre nosotros, esto y algunas cosas que pasaron hoy merecen algunas reflexiones. Constantino Carvallo, educador, era por todos conocido como el fundador del colegio Los Reyes Rojos, con una propuesta educativa de formación integral de ciudadanos; pero además promotor de la incorporación y educación de gran número de chicos futbolistas de Alianza Lima provenientes de entornos complicados, muchos de los cuales ahora están triunfando en el exterior.

Alguna vez conversando con algunos amigos he comentado sobre algunas ideas que ahora quiero compartir y que de alguna manera tienen vínculo con las propuestas de Constantino. Nuestro país tiene un serio problema de modelos, modelos en los que las nuevas generaciones puedan identificarse, modelos a quienes seguir, imitar y superar. Modelos cercanos, reales y no los herores que vemos en los cientos de plazas.

Modelos como Gastón Acurio, que hacen que el peruano sienta orgullo de serlo, incluso cuando siempre tuvo claro el porqué, pero antes nadie lo visualizo y puso explicitamente. Modelos que motiven, lideren e impulsen a las nuevas generaciones. Gran parte de la bonanza económica de los últimos años tiene que ver con eso, con que el peruano ahora siente que puede alcanzar cosas más importantes, y cada vez hay más personas dispuestas a arriesgar para triunfar, veo eso todos los días.

Constantino implicitamente también ha hecho notar un tema que pocos se atreven a comentar y poner en el tapete. El peruano no es capaz de ayudar a otro peruano en ciertas situaciones, parece que por alguna razón existe la idea de que el resto de gente es mala y solo quiere estafar. Hasta ahora los peruanos no logramos comprender que parte del problema que tenemos es que jamas nos ponemos en el lugar del otro y jamas analizamos porqué algunas personas actuan así o porqué hacen o eligen determinadas cosas.

Cada clase o entorno social vive en su circulo y no quiere mirar al otro, menos entender lo que pasa. El acomodado vive más fuera que aquí, y el pobre no logra entender el porqué y los ve como ajenos a la patria, cuando no es nada más que el curso natural de las cosas. Cada una de estas personas nacio en un entorno, fue criada y aprendio a desenvolverse en ese entorno. De la misma forma que cuando un niño es criado por nativos en la selva y otro en al ciudad, ninguno de ellos estará en capacidad de desenvolverse normalmente si intercambiamos posiciones. Es lo que pasa en el país. Todos estamos encasillados en nuestras cosas, ideas, posiciones y ninguno quiere deternese a analizar las cosas. Seguro que si nos sentamos a conversar veremos el panorama mucho mejor.

Para no ir muy lejos, Chile es un ejemplo interesante y reflejo claro de lo positivo que esto puede ser. Con su acuerdo nacional los chilenos eligieron el bien común antes de las ideas o posiciones políticas y ya podemos ver como les va a los chilenos en toda la región. Aquí se suele ver el ingreso de empresarios chilenos como un tema de traición o venta de la patria, y no nos ponemos a reflexionar porqué se da eso. Más allá de los temas empresariales existe un secreto, solo uno, que es el quid del asunto.

Hace poco estuve en una reunión con amigos empresarios chilenos y dejenme decirles que el entorno y la gente es otra cosa. Hay una calidez, un espíritu de grupo, gente que se conoció solo por saber que el otro también era chileno ahora son grandes amigos, como si fuesen compañeros de colegio.

A mitad de la reunión ya sabía el secreto de los empresarios chilenos aquí: cuando un chileno ingresa al mercado, da la mano a otro chileno, y así sucesivamente. Simple y valioso.

Aquí somos inculcados a delimitar bordes, no ir más allá de lo que conocemos, no hacer negocios con nadie que no conozcamos, no apoyar a la gente que quiere superarse, tachar a la gente con otras ideas políticas o religiosas, etc. Creo que el fallecimiento de Constantino debe servir para que todos reflexionemos sobre esto y pongamos de nuestra parte para acercanos, ser mejores modelos y ofrecer un país mejor para las nuevas generaciones.

Hoy salí a comprar y en la tienda pusieron una canción de cumbia, o algo así. Inmediatamente la empece a tararear, me sentia bien, sentí que ese era mi país, que también me gustan esas cosas en el fondo, que si bien suelo reflexionar sobre las cosas, no siempre las puedo cumplir y a veces me aislo un poco de todo. Recorde mi cumpleaños de hace 2 años, donde me fui al centro a estar en otro entorno como es Yacana y el bar Queirolo, luego fui a hacer lo que siempre hacía, la rutina de diversión y los bares de Barranco y Miraflores. La pase mostro.

Decidi que iba a hacer mi parte para el cambio. Asi que durante las próximas semanas me comprometo a realizar las siguientes actividades:

  • Invitaré unas chelas a un izquierdista y hablaremos de capitalismo social,
  • Hablaré de dios con mi padre,
  • Bailaré una salsita con una chica guapa,
  • Continuaré con la acción social de CPAD llevando lo que he logrado aprender a lugares menos favorecidos,
  • Miraré un clásico con un aliancista,
  • Socializaré más en RL que online,
  • No usaré Internet una vez al mes durante 1 día,
  • Invitaré a Starbucks a alguien que no haya ido nunca,
  • Caminaré para desplazarme a lugares cercanos, y
  • Seré más tolerante con los compatriotas que todavía no van tan rápido como nosotros.

Afortunadamente, es posible que pueda hacer gran parte de eso durante las próximas semanas con la mujer con quien quiero bailar esta canción. Porque aquí no solo hay synthpop, ebm, electrónica, futurepop, indie, también hay su nota tropical. Porque si yo puedo, cualquier peruano puede, solo nos falta querer hacerlo.

Gracias Constantino. Nos saludamos una vez, me hubiese gustado conversar más largo y tendido sobre estas cosas. Siempre admiré tu trabajo y visión de nuestro país, ahora nos toca la posta.