Escena alternativa limeña

Lima es una ciudad que se caracteriza por su cielo gris y noches frias durante la mayor parte del año, excepto el verano donde irradia el sol y las chicas guapas.

Esta ciudad, que tiene un gran arraigo latino en lo musical, también cuenta con una pequeña pero muy interesante movida alternativa, la que ya tiene una propia historia, donde pareciera ser que, como en otros asuntos nacionales, también reina la incertidumbre.

Durante el tiempo en que empece a salir, he visitado varios lugares, y conocido otros, algunos dejaron huella, y ya no están, otros todavía siguen. Este es un resumen de la movida alternativa que he vivido en Lima, hasta hoy.

Bauhaus fue uno de los primeros lugares que visite, luego de pasearme por la escena de Barranco. El lugar era una casa en la Calle Bellavista de Miraflores que abría todos los fines de semana, empezando el jueves. La onda pasaba por el synthpop, new wave, new romantic, brit pop, ebm, algo de goth, y similares.

Más allá de la música, que no se repetía, que siempre innovaba, donde Eduardo Lenti podía presentarnos este tracklist, o la decoración, era la gente. La gente iba allí por el solo hecho de oir y bailar buena música, en especial esto último, mantenía un circulo constante, formando realmente un club.

En Bauhaus, como en ningún otro lugar había una cultura del baile, la gente realmente disfrutaba de bailar y bien. Allí he visto y aprendido de buenos bailarines. Recuerdo que solo una chica me ganaba en el dancefloor, ¡bailaba super bien!. La gente podía llevar sus CDs y el DJ los ponía, podías conversar de música con ellos y siempre trataban de meter el track que les pedías en el setlist de la noche. Lo que pasaba allí es algo que hasta ahora no tiene simil en Lima. Siempre fui feliz en Bauhaus.

A mediados del 2006, por cuestiones de mercado y capital, digamos que Bauhaus no era una negocio que reportara grandes utilidades, o tuviese concurrencia masiva. A pesar de tener un plan de socios con descuentos en el ingreso, de ser estrictos con el dress-code, que era una barrera para un público masivo, lo que en mi opinión estaba bien; y ofrecer siempre novedades a la escena (recuerdo los blackfests, los especiales), fue transferido de administración lo que finalmente resulto en su cambio total haciendo de este lugar otro más del montón, con una propuesta de radio-music. Lamentable, esto nos dejo muy tristes.

Para este momento existían otros lugares como Nebula, al que ya había ido, y uno en el centro, donde también fui alguna vez. A pesar de las ganas de la escena por ir a un lugar a disfrutar de la música, ninguno tenía el entorno de Bauhaus.

Nebula era un bar-disco generalmente asociado a la música de onda industrial-goth, y el público era un poco más variopinto (la entrada estaba menos de la mitad de Bauhaus), a veces un poco raro. La música era medianamente buena, sin embargo ¡nadie bailaba en Nebula!, eso no motivaba a la gente que frecuentaba Bauhaus y nos ponia más tristes. No era la onda era otra.

Ahora último estuve por allí y la onda ha cambiado, hay mejor música y la gente baila más que antes. Entiendo que Eduardo Lenti estuvo tocando allí, y varios de los que frecuentabamos Bauhaus ahora se han movido para Nebula. La última vez que fui la pase bien.

El lugar del centro era algo similar. La concurrencia estaba más en la onda auto-destrucción pensamiento-mágico-musical que en disfrutar de la música, algo que no iba en onda con nosotros.

Sin embargo, en aquel momento de flaqueza apareció un lugar que revivió el espíritu. El Oso Bar, una casa en Miraflores que tenia un oso de peluche en la puerta, bien underground, sin licencia y con una onda indie-alternativa. Buena música, con su gota de reggaeton a las 12am, siempre lleno de gente buena onda, buenos recuerdos, gratos momentos con amigos. Se convirtio en mi segunda casa desde entonces.

La gente no se afanaba tanto por bailar bien, además tampoco se podía, por el espacio, pero era un lugar cool. Desafortunadamente el DJ ponía el mismo set todos los sábados, o viernes, e incluso ¡a veces llegaba a repetir las canciones en la misma noche!. Alguna vez le pregunté porqué y me dijo “es lo que la gente pide”. Para uno que tiene estándares, esto de “la gente pide” no va.

Por supuesto existia El Sargento Pimienta con su onda conciertera y de tomarse unos tragos con los músicos en el after party, lo mismo en el Centro Cultural La Noche. Estos lugares están más en la onda de pop-rock y ya había transitado bastante por ahi.

Por ahi también está Tizón con una onda un poco más bar, lleno de adolescentes en sus primeras aventuras, llenas de energía, música, etc. Aunque no necesariamente hay un buen mix y a veces la concurrencia es un poco decadente. Por otro lado también están los que caen de rato en rato por falta de alternativas, ya que El Oso Bar cerró definitivamente el año 2007.

Existen algunos eventos o fiestas organizados, a veces, en Mochileros, un bar en Barranco, y las fiestas que organiza Relax de la radio rock, que pasa música más actual y generalmente la pasas bien en esas fiestas. Probablemente haya otros eventos más, pero por estos días estoy bastante desactualizado de la movida, asi que busco lugares que ya conozco.

Parece que la escena alternativa de Lima no prende lo suficiente y siempre está en constante cambio, lo que no deja espacio para la renovación, expansión y visibilidad de la escena ante el mundo. De modo que se pueda tener una frecuencia más fluida de músicos y bandas extranjeras, que puedan ser modelos para los músicos actuales y futuros.

Update: El oso bar reabrió este 15 de mayo, he hecho un rápido resumen de como está el ambiente ahora en los comentarios.

Los dejo con Moenia y la última del dancefloor.