El adiós de las redes sociales

En algún momento he escrito sobre mis primeras incursiones en Internet, cómo eran y qué me gustaba de aquellos días. Una de las cosas que me fascinan de Internet es que gracias a ella uno puede conocer gente interesante que de otra manera no sería posible, bien en persona o solo en digital. Gente como tu y como yo que día a día tiende su cama, se hace el desayuno, va a su trabajo o se encarga de sus asuntos y luego se embarca en un pequeño viaje dentro de la llamada autopista de la información.

Durante la vida de una persona son dos o tres instituciones las que definen la conformación de sus redes sociales. Empieza en la familia y comunidad religiosa, luego viene el colegio, o colegios, si has seguido estudios superiores pues estos, y finalmente tu centro de labores. Es desde allí y gracias a ellas que tu red se expande. De esta red depende en gran parte tu futuro profesional e incluso personal.

A finales de los años 90 e inicios del 2000 Internet generó en la vida de muchos una nueva plataforma desde la cual consiente o inconscientemente uno tenía la posibilidad de expandir su red social. No es esta red social que ahora vemos como una aplicación o sitio web. Es la red social que a muchos de nosotros nos ha permitido iniciar y conservar amistades, recuperar algunas, encontrarse con otras tantas, emprender proyectos, y sin más, solamente conocer gente con la que jamás te toparías por no ser parte de tu entorno. Más allá de la gente de los barrios donde he vivido, los compañeros de los colegios donde he estudiado, el entorno familiar y religioso; mi red estaría limitada a eso más el ámbito laboral. Personalmente puedo decir que buena parte de mis contactos los he conocido gracias a Internet y aún frecuento o tengo contacto regular con varios de ellos.

Internet tiene el potencial de dar la oportunidad de conocer gente con puntos de vista similares o mejores a los tuyos. Gente llamada común que es la que hace que nuestros países se muevan. Gente que más allá de sus actividades económicas tiene otros intereses, de los que muchas veces son los mayores expertos, y que no quieren la exposición mediática de la que ahora mucha gente vive. Gente que es como tu o como yo, que escribo esto desde mi casa al pie de la cordillera blanca en los andes peruanos.

Las llamadas redes sociales actuales tienen la limitante de que solo han logrado digitalizar tu red existente. Es decir añadir a tus amigos/as, si te apetece a tus familiares (asumiendo las consecuencias), a tus ex/compañeros de trabajo (bajo el mismo riesgo) y alguno/a que otro/a ex y sus amigos/as. La conversación del día con ellos es sobre lo que ha publicado tal o cual. Por supuesto, también puedes “seguir” a otra gente y tener la ilusión de que son parte de tu red, pero eso es como encontrarte con un actriz de TV en un bar y pensar “a esta la conozco” o creer que existe una amistad entre el locutor de radio y su oyente. Decadente, si no peor.

Imagina a un chico de 17 años que vive por aquí. Hace no muchos años había que levantarse a las 4:00 para ir a la ciudad más cercana pues solo había dos o tres autos para hacer ese viaje cada día. Al chofer que salía a las 6:00 le decían el tardón. Para expandir su red este chico tendría que viajar constantemente y no solo eso, sino que habitar en las otras ciudades por algún tiempo. Nadie establece relaciones en base a viajes eventuales o de pasada. También podría utilizar la correspondencia postal como muchos han hecho durante años con personas en otras ciudades. Imaginen ahora a este chico conectado a Internet y conociendo gente que comparte sus ideas e intereses, que no encuentra en su propia ciudad. Imagina a esas personas, antes desconocidas, compartiendo ideas a esta red que no tiene fronteras.

Las últimas semanas he lanzado un club. Un club de Internet. Vamos a rescatar esa capacidad de Internet de hacer que gente fuera de tu red comparta sus puntos de vista, exponga sus ideas, o simplemente nos cuente qué está pasando en Internet, de lo que no te enteras porque tu red, seamos honestos, es aburrida. El club es solo para miembros por lo que tus publicaciones no serán alcanzadas por un buscador. Los miembros pueden publicar bien de forma anónima o con un seudónimo (¡como antes!) y lo mejor es que es un software moderno que funciona bien en el móvil.

¿De qué está hablando la gente en Quinpu? Pues de la próxima modelo estrella de Internet que solo tiene 17 años, de la Startup de Silicon Valley que tiene oficinas oficiales en Ayacucho, de las fintech regionales, de como ganar dinero en Internet, de las mentiras que han contado los enemigos de España sobre América, de cómo se preparan los millonarios de la tecnología y finanzas para el Apocalipsis; entre otras cosas más. El club jamás pondrá publicidad para financiarse ni pedirá donaciones a sus miembros. Eso lo dejamos para los pobres como los que operan las guaridas de marxistas que seguramente has visitado alguna vez.

Por lanzamiento todos los lectores de este “post”, que será el último en este blog pues solo estoy escribiendo en Quinpu.com, están invitados al club y pueden registrarse. Después, el registro será solo con invitación de miembros existentes. Existen diferentes niveles para los miembros y los que participan más reciben mayores roles, como el ser moderadores y poder invitar a otras personas. Si conoces alguien que consideres sea de aporte interesante ¡únete e invitale ya!